Estoy cansado, algo desvelado, y con un dolor de cabeza que no termina de consolidarse que me jode la tarde un poco. No me quejo, sólo señalo mi condición física a la hora de escribir estas líneas.
Leía sobre los mosaicos, los viejos, los viejísimos y los actuales, donde Youtube, Internet en general y la televisión son los grandes mosaicos con los que nos topamos (los bizantinos son un chiste, pienso), nos saturan de información, rostros, sonidos, publicidades, gritos, mujeres buenísimas, políticos de hueva, fútbol de mierda y uno que otro partidito decente, alguna serie entretenida, dos o tres bombazos en Morelia y en Islamabad... ya no recuerdo cuántos murieron en uno y otro.
Son mosaicos que se nos arman todo el día y todos los días, querámoslo o no. Hoy mismo, sin ir más lejos, salí a la calle y vi mi mosaico particular, creado con voces, fotos, películas, canciones y el simple y llano presente. Está formado por Londres, el pozole que me tragué ayer, los 21 años que ya tiene mi hermano “el chiquito”, el deber materializado en hojas y hojas por leer y calificar, el coche que hay que revisar, la música que quiero bajar, la goleada del Barça (6-1, bravo muchachos), la derrota de Pumas (0-1, muy mal pendejos), la cara de mi papá riéndose porque le eché carrilla al novio teto de una prima, el sueño que traigo, las ganas de escribir...
Aquí me detengo. El paisaje de mi mosaico dominguero es enorme y sólo quise poner una muestrita de nada. ¿Dije que estaba cansado, verdad?
Eso sí (vuelven mis fuerzas después de un sandwich de atún), tiene una llamada telefónica con un océano de por medio que resalta agradablemente (se ve ahí, en el centro del mosaico. ¿La ves?, está junto al pozole, la lluvia de la tarde y mis recuerdos de la Mercé. Allí, donde estoy sonriendo). Tiene unos tequilas con Julia, diluidos por la lluvia que no dejó de caer y una llamada de Fabio, que ya aterrizó con Lulú y Chiara en Guadalajara -mi proyecto “Me quejaré de ellos en el blog por no llamar” está oficialmente cancelado- y le da al mosaico un toque luminoso. Tiene a un indigente pintado de payaso que carga una guitarra y recorre, empapado, las ventanillas de los coches por una moneda, y le da al mosaico ese toque de amargura, indignación e impotencia propio de un óleo impresionista de un holandés sin oreja.
The Cure dos veces en menos de un mes... curioso.
He mirado tanto tiempo tus fotos. Me gusta, pero no me encanta. No quiero pensar que son reales, ni que sean todo lo que puedo sentir. Por eso ya tengo un boleto a Inglaterra.
(Cambio de letra autorizado por Robert Smith).
domingo, 21 de septiembre de 2008
viernes, 12 de septiembre de 2008
Y si un cuervo vuela sobre mi cabeza, le sonreiré
Cuántas veces me la recomendó Chary y yo de oídos necios. Six Feet Under, una serie sobre la muerte, el amor, la familia, la soledad y la desesperación, pero sobre todo, la esperanza... y la muerte.
No seamos ilusos ni arrogantes, la vida DE VERDAD se va en putiza: amemos y dejemos que nos amen, intentemos hacer y decir (aunque sea poquito, aunque sea muy de vez en cuando) cosas que tengan sentido, que sirvan para algo decente, que no aburran, ni a ti ni a los que están a tu alrededor, que te emocionen y emocionen a otros.
Ergo, dejémonos de pendejadas, que sé lo difícil que es -bien que lo sé- lo que no quita que sea el primero en querer dejarlas (a las pendejadas, obvio) atrás.
Aquí, un diálogo de la serie que me recorrió la espina dorsal hace apenas unos días:
-Eres hermosa... Dios creó contigo la belleza. Y luego se retiró. Prométeme que harás cosas geniales en tu vida. Nada menos.
-Te lo prometo.
Y como no podía ser de otra manera, lo bello llama a lo bello. Arcade Fire compuso esto exclusivamente para Six Feet Under: "Cold wind"
No seamos ilusos ni arrogantes, la vida DE VERDAD se va en putiza: amemos y dejemos que nos amen, intentemos hacer y decir (aunque sea poquito, aunque sea muy de vez en cuando) cosas que tengan sentido, que sirvan para algo decente, que no aburran, ni a ti ni a los que están a tu alrededor, que te emocionen y emocionen a otros.
Ergo, dejémonos de pendejadas, que sé lo difícil que es -bien que lo sé- lo que no quita que sea el primero en querer dejarlas (a las pendejadas, obvio) atrás.
Aquí, un diálogo de la serie que me recorrió la espina dorsal hace apenas unos días:
-Eres hermosa... Dios creó contigo la belleza. Y luego se retiró. Prométeme que harás cosas geniales en tu vida. Nada menos.
-Te lo prometo.
Y como no podía ser de otra manera, lo bello llama a lo bello. Arcade Fire compuso esto exclusivamente para Six Feet Under: "Cold wind"
sábado, 6 de septiembre de 2008
¿Cómo se llama esa rola de The Cure, "¿Saturday quién sabe qué..."?
Ey, ésta, ja
Ayer Lalo me pidió un cigarro y salió conmigo a fumar, idea que no me encantó porque yo llevaba mi café, mi cigarro y mis periódicos con toda la intención de leer un buen rato.
Lalo es becario del ITESO, una de las 47 personas que ahora tengo a mi cargo. De una u otra manera. Nunca en mi vida había tenido “gente a mi cargo”, a nadie. Y en la oficina se trata de un reportero de planta, cuatro becarios, una fotógrafa y un diseñador; en el ITESO 31 alumnos y en la UVM otros 9, total: 47 personas. Ser medio jefe de alguien, medio profesor de alguien, medio compañero, medio amigo, medio colega ¿qué significa, de qué va, por qué me gusta tanto hacer lo que hago? Lalo me ayudó un poco a entenderlo.
Es un tipo rudo, entre indie, junkie y pachamama, talentoso en extremo, divertido, sarcástico, reservado casi todo el tiempo, un estudiante de psicología que desde hace dos años escribe para los medios de la universidad.
Y ayer viernes se me plantó con cigarro y casi lágrimas en los ojos para decirme, casi gritarme (en buen pedo) que no sabía si quería seguir escribiendo, que no sabía si tan siquiera era bueno haciéndolo. Que sí le encanta escribir, pero esto del periodismo lo jode porque los temas le aburren, hacer entrevistas le cuesta un huevo, encontrar el ángulo más, presentar la información de manera atractiva es un calvario y lo peor: ¡¡¡No tengo claro qué quiero hacer cuando salga de esta universidad y ya voy en séptimo!!!
Primero, terminé el cigarro. Dejé que se le bajara la angustia. Le enseñé una nota de Wal-Mart en Mural que me había parecido interesante (los comparaban con una tienda de raya del porfiriato) y luego, le dije que me acompañara a la oficina (TENGO MI PRIMERA OFICINA PA MÍ SOLITO EN LA HISTORIA, Y SE SIENTE CHIDO, PA QUÉ MIENTO).
Le conté de Capote, de Palahniuk, de las contraportadas de El País y su revista de los domingos, de Gatopardo y Etiqueta Negra, del periodismo que suda sangre y quiere meterse en el cuerpo del lector y nunca salir de él. Le conté de las historias de Wallraff en Alemania, de Steinbeck en Estados Unidos y de Kapuscinski en África, de los reporteros de corazón que he conocido en Barcelona y en Guadalajara, y en el DF y en Buenos Aires y en tantos otros pinches lados.
Charlamos de películas y de grandes novelas donde las historias -grandes historias- habían surgido de humildes periodistas casados con una sola y encabronadamente humana idea: contarles historias de este mundo a sus amigos y a sus enemigos; a los que nunca conocerán y a los que ni siquiera han nacido; a los que quieren saber algo nuevo con su café de la mañana y a quienes, por accidente, les hubiera llegado ese papel de periódico o revista escrito y con fotos.
Se levantó y sonrió, bien cabrón que sonrió. Me dio las gracias emocionado y con un entrecortado: “neta, gracias. Ya vi por dónde me puedo mover…” y salió de la oficina sin recoger sus cosas. Luego volvió por ellas. Cuando ya se había ido fui yo el que, como ahora, casi se ponía a chillotear.
PD. Las emociones de dicho viernes estaban leeejos de acabarse en el trabajo. Odié la diferencia horaria con Barcelona, que me sacó de una de esas sesiones de messenger que te mandan a la calle con una cara que hasta la gente te pregunta: "¿Quihubo joven, por qué tan contentito?"
viernes, 29 de agosto de 2008
La boda de mi mejor lesbiana
A ver, la semana ha estado movidita, aunque este blog no lo refleje porque he de reconocer que lo he dejado abandonadón.
Me remito a la prensa. En la ciudad los madrazos están buenísimos en la UdeG. El Rector quiere quitar a don Raúl Padilla y rebajarle la lana a la FIL y otras cositas, pero bueno… como me da hueva reseñar los detalles, quienes se interesen busquen las notas en Mural o Público.
Se viene a nivel nacional una marcha contra la violencia, llamada “Iluminemos a México”, la cual me parece una soberana mamada organizada por ciertos sectores con lana y muy pocas ganas de debatir de neta cuáles son las causas de la innegable inseguridad que crece por estas tierras.
Al Barcelona le tocó un grupo bien facilito en la Champions, noticia que me llenó de jolgorio, algarabía y gozo.
Sí, sí, sí, pero lo importante es...
De todas las historias que me chuté estos días, la mejor, la número uno, la que me revolvió tripa, mente y corazón fue la del fallecimiento de una gringa de 87 años apenas dos meses después de haberse casado con su linda novia, con la que vivió durante 53 años un romance bien sabrosón y junto a la que peleó durante todo ese tiempo por los derechos de las lesbianas en los EEUU.
¡Dos meses de casadas! Pero les deben haber sabido a gloria, porque el amor ya lo tenían, la pasión ya la tenían, el respeto ya se lo tenían, los ideales compartidos ya los tenían… nomás les faltaba el papelito que les permitiera decir: “Pues sí vecina, aquí mi señora y yo estamos pensando en irnos a Puerto Vallarta a hacer un rato de topless, a ver si una latina cachonda no me la baja, jijiji”.
Me he puesto a pensar en estos días qué fue lo que me emocionó en esta historia, y caí en cuenta de que no era el amor por el amor, sino la perseverancia en torno a él. Ese es el reto. El amor no es una explosión momentánea, no es correr detrás de tu media naranja pa evitar que se suba a un avión y largarse a tierras lejanas (a lo Hollywood) por más lindo que esto parezca.
Esto se trata de algo más, algo que todavía no descifro y tal vez nunca descifraré, pero tengo la sensación de que se parece a lo que tuvieron estas dos mujeres.
Eso sí, tengo la certeza de que el camino que hay que recorrer para intentar descifrar esto del amor se va a poner poca madre. Tendrá historias y canciones que le podré contar a los nietos, momentos que me arrancarán una sonrisa cuando menos me lo espere, decepciones que me harán caer y aprender, caricias que me harán estremecer, lágrimas que tal vez no podré secar de inmediato, proyectos que cristalizarán y otros que ni siquiera empezarán. La vida pues. Y nomás tenemos una. Y ya llevo la tercera parte de ella recorrida. Y la paciencia para encontrar y disfrutar lo que en ella hay de chingón sólo se obtiene con el tiempo. O sea que qué bueno que tengo 31 años.
Y por no dejar, algo de música. "Because you're sweet and lovely girl, I love you…", dedicado a la vida o a alguien de carne y hueso. Es más, a las dos.
Me remito a la prensa. En la ciudad los madrazos están buenísimos en la UdeG. El Rector quiere quitar a don Raúl Padilla y rebajarle la lana a la FIL y otras cositas, pero bueno… como me da hueva reseñar los detalles, quienes se interesen busquen las notas en Mural o Público.
Se viene a nivel nacional una marcha contra la violencia, llamada “Iluminemos a México”, la cual me parece una soberana mamada organizada por ciertos sectores con lana y muy pocas ganas de debatir de neta cuáles son las causas de la innegable inseguridad que crece por estas tierras.
Al Barcelona le tocó un grupo bien facilito en la Champions, noticia que me llenó de jolgorio, algarabía y gozo.
Sí, sí, sí, pero lo importante es...
De todas las historias que me chuté estos días, la mejor, la número uno, la que me revolvió tripa, mente y corazón fue la del fallecimiento de una gringa de 87 años apenas dos meses después de haberse casado con su linda novia, con la que vivió durante 53 años un romance bien sabrosón y junto a la que peleó durante todo ese tiempo por los derechos de las lesbianas en los EEUU.
¡Dos meses de casadas! Pero les deben haber sabido a gloria, porque el amor ya lo tenían, la pasión ya la tenían, el respeto ya se lo tenían, los ideales compartidos ya los tenían… nomás les faltaba el papelito que les permitiera decir: “Pues sí vecina, aquí mi señora y yo estamos pensando en irnos a Puerto Vallarta a hacer un rato de topless, a ver si una latina cachonda no me la baja, jijiji”.
Me he puesto a pensar en estos días qué fue lo que me emocionó en esta historia, y caí en cuenta de que no era el amor por el amor, sino la perseverancia en torno a él. Ese es el reto. El amor no es una explosión momentánea, no es correr detrás de tu media naranja pa evitar que se suba a un avión y largarse a tierras lejanas (a lo Hollywood) por más lindo que esto parezca.
Esto se trata de algo más, algo que todavía no descifro y tal vez nunca descifraré, pero tengo la sensación de que se parece a lo que tuvieron estas dos mujeres.
Eso sí, tengo la certeza de que el camino que hay que recorrer para intentar descifrar esto del amor se va a poner poca madre. Tendrá historias y canciones que le podré contar a los nietos, momentos que me arrancarán una sonrisa cuando menos me lo espere, decepciones que me harán caer y aprender, caricias que me harán estremecer, lágrimas que tal vez no podré secar de inmediato, proyectos que cristalizarán y otros que ni siquiera empezarán. La vida pues. Y nomás tenemos una. Y ya llevo la tercera parte de ella recorrida. Y la paciencia para encontrar y disfrutar lo que en ella hay de chingón sólo se obtiene con el tiempo. O sea que qué bueno que tengo 31 años.
Y por no dejar, algo de música. "Because you're sweet and lovely girl, I love you…", dedicado a la vida o a alguien de carne y hueso. Es más, a las dos.
sábado, 23 de agosto de 2008
Oro para Cuba!!!

No me había dado cuenta de que hasta ahora ni un textito en este blog sobre los Juegos Olímpicos. Sabe, no fue intencional, nomás no me había pasado por la cabeza.
Digo, he visto cosas buenas: Phelps estuvo cabrón (aunque creo que se mete hormonas de atún del Pacífico); ya cayeron dos medallas para México; los esclavos (alias, atletas) chinos ganan casi todo y el fútbol argentino tuvo lo suyo.
En cuanto a nosotros, sólo dando putazos ganamos las de oro, pero la neta es que bien por los taekwondoínes; deberían entrenar ahora con la cabeza de Carlos Hermosillo, el grandísimo pendejo que dirige el deporte de mi país.
¿Notaron que dije: "mi país"?... aaaah, es que esto del himno, el orgullo nacional y demás, pos son cosas que lo ponen a uno emocionadón y logran que se asome la lágrima.
Pero la nota que más me ha hecho reír es la del cubanazo que le metió tremendo putazazo al juez que lo descalificó por comunista, castrista y, de pilón, negro.
La versión oficial es quesque lo descalificaron porque se tardó más de un minuto en quitarse un callo que lo molestaba, ja, y al enterarse de tan tremenda decisión de la Tremenda Corte Olímpica... ¡tómala barbón!, que se acuerda de aquello de: "Hasta la Victoria Siempre" y decide meter medio pie y tres de sus deditos en el hocico del juez sueco, quien, al parecer, tenía una muela de oro, así que: ¡ORO PARA CUBA!
lunes, 18 de agosto de 2008
Salve Bustamante... GRACIAS!
Aaaahh, la risa, la carcajada, la pinche carcajada que casi lo hace a uno llorar (carcajada compartida con hermano, jefe y jefa), y qué bonita terapia grupal para mandar mucho al carajo los nervios que traía este fin de semana por lo ya comentado previamente en este humilde blog que ahora recibe su cordial visita, amable lector.
Jamás había visto a este personaje de Andrés Bustamante. Pido un aplauso para el humor, jajajaja, es que está poca madre, no puedo decirlo de otra manera. Cómo se le extraña en estas Olimpiadas chingado... califíquelo (como si fuera juez de gimnasia) usted mismo.
sábado, 16 de agosto de 2008
Esa cosa en la panza...
... que se siente como entre nervio, gusto, miedo, ansiedad. Que ya llegue el lunes!
Pues sí, empiezo como profesor en el ITESO, donde no hace tanto (eso quiere creer mi cabecita) me peleaba por horarios, profesores de medio pelo, cafeterías de dudosa calidad, y donde jugaba al fútbol una o dos veces a la semana con amigos que ahora veo muy de vez en cuando. Estoy nervioso, feliz y nervioso, aunque para ser honesto creo que gana esta última sensación.
Al ir el viernes por los programas que repartiré entre una treintena de comunicólogos que ya saben que su maestro del lunes se llama Enrique González Ramírez, me di cuenta de que la cosa va en serio. Y de que la responsabilidad de llevar a cabo aquello en lo que realmente crees, aquello que sientes que vale la pena vivir y compartir en este tour (o vida, viaje, etapa, fase, como quieran llamarle), es enorme. Enorme y emocionante.
-¿Por qué tenemos que morir?
-Para que la vida valga la pena.
Nate, de Six Feet Under.
viernes, 8 de agosto de 2008
Báilele!
Una, dos, tres, cuatro... las veces que sean necesarias pondremos esta rola en la oficina al grito de: "¡¡¡Y nos vale madre subirle al volumen, cómo la ven!!!".
La coincidencia entre la tropa es total. En nuestro microuniverso universitario es la canción del verano. Y la bailamos y todo...
martes, 5 de agosto de 2008
A Bolaño no le gustaban los lunes

La verdad es que ni puta idea. Mi afirmación es pura suposición, pura alquimia, puro capricho, pero eso no la hace necesariamente falsa (véase el sabroso artículo que dejo por acá tomado de La Vanguardia).
Roberto Bolaño tiene cara de que los lunes no le gustaban, a huevo.
viernes, 1 de agosto de 2008
La palmera que sudaba en agosto
Antes del texto, esta cancioncita ñoña y poca madre por partes iguales, la cual la traigo a la vuelta y vuelta en el coche gracias a un cd que armó mi carnal...buena, buena, y con su letra y todo. Algo tiene pues.
Así como que no quiere la cosa llegó agosto, en plena hueva peliculera, lecturera, playstationera, cinéfilera con palomita incluida, de echadera cuasi permanente en cama frente a pantalla y/o libro-revista y similares.
Y con las lluvias que están "azotando" (término muy de los medios locales que me tiene hasta la madre) la ciudad uno debe echar a volar su imaginación y pensar que los espejos de agua pertenecen al mar, que los árboles empapados son palmeras sudorosas, que el vapor cuando sale el sol forma parte de un decorado en el que las micheladas, los bikinis, y las olas están a la orden del día y que el trópico es un estado mental que vive dentro del coche mientras se hace el intento de llegar a tu destino.
Fernández (July para más señas) me pasó (cosas de la vida, las coincidencias no existen, y creo que ella está de acuerdo) una rola buenísima bien ad hoc para esta ocasión, en la que de paso podemos reírnos de Natalie Portman (tan guapa ella, tan divertida, tan camaleónica).
Lléguenle, y que la canción los acompañe estos días, que ya alguna vez dije que agosto no era un mes que me encantara, pero hoy es primero de agosto y la neta empezó muy, muy chido. Y de paso con la certeza de que los buenazos de Camera Obscura se internacionalizan cada vez más (información y foto cortesía de la Fernández, again).
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