viernes, 31 de octubre de 2008

Dos ligerezas: viajes y héroes

Ya se estabiliza mi cabezota (literal) con respecto a las últimas semanas, cuando se metió enterita a una serie de reflexiones sobre mi muerte, mi vida y la de quienes me rodean, todas propiciadas por una simple serie de televisión, mire nomás qué cosas…

Así que ahora, por la ley de mis h… doy paso a algunas ligerezas que me han dado ganas de comentar en este espacio.

Ligereza 1.- Enrique navega por Internet y topa con bonito comercial con no menos bonita canción que a Enrique le gusta mucho desde hace años, desde que seguramente la escuchó en Recueeerdoooos de juventud (matinal programa radiofónico que desde que tengo memoria acompaña los desayunos sabatinos y dominicales en la casa paterna-materna) cuya letra, tan tersamente interpretada por el buen Buddy Holly -¿qué pedo con sus lentes?- le hace pensar a Enrique en el sabrosísimo viaje transatlántico que se acerca más y más (ya estamos en noviembre!)
Sí, hablé de mí en tercera persona. Psicoanalistas abstenerse.


Everyday it's a gettin' closer
goin' faster than a roller coaster
love like yours will surely come my way
a hey - a hey hey
Everyday it's a gettin' faster
everyone said go ahead and ask her
love like yours will surely come my way
a hey, a hey hey
Everyday seems a little longer
every way love's a little stronger
come what may do you ever long for
true love from me

Ligereza 2.- Héroe. ¿Qué es un héroe? ¿Alguien que hace algo que admiras y te hace reír, aunque sea por las razones más estúpidas? ¿Alguien que liberó a tu país de la opresión? ¿Alguien que se parte la madre por conseguir que menos gente se muera de hambre? ¿Alguien que gana un Oscar? ¿Alguien que mete un golazo en un partido importante? ¿Alguien que se llamaba Ernesto Guevara? ¿Alguien que inventa la vacuna contra el SIDA? No lo sé, ahí os dejo el debate.

Por lo pronto, mi héroe ligero de esta semana es: Yassin Belassal, marroquí de 18 años, a quien por pintar en el pizarrón de su escuela la divisa “Dios, Patria, Barça” en lugar de “Dios, Patria, Rey” -como mandan las leyes del exótico país norafricano- que me lo mandan 18 meses a la cárcel. Cómo reí con este culé de pura sangre quien, bendito sea Alá, ya ha sido liberado.

“Dios, Patria, Barça”, jajaja, qué buena puntada del pinche mocoso. Y qué mamón el Rey Mohamed VI... seguro es del Madrid el cabrón.

Mejor cantemos esta rolita (invito al Rey) y olvidemos la seriedad del mundo por unos minutos, porque... qué gran video me encontré carajo! Irresistible.

domingo, 26 de octubre de 2008

Un recuento aleatorio

Estar de buenas es:

-Revisar los trabajos de tus estudiantes en dominguito, con un café, un cigarro y la certeza de ver cómo cada vez escriben y analizan mejor las cosas que les vas dando “pa que aprendan algo”.

-Ver In treatment o House con el Rul y la Caro y coincidir en que la televisión bien hecha es un gran pretexto para reunirse y charlar.

-Cenar en la nueva casa de mi primo y su esposa y recordar tanta cosa que hemos hecho juntos este par de treintañeros. Ah, y de paso, ver que mi abuela no está tan loca ni tan desconectada de la realidad como uno cree.

-Ver que mi jefe se ve bien de cincuentón, que su panza va bajando y que mi jefa se ve muy bien cuando se arregla con motivo de las cenas familiares.

-Intercambiar miradas con mi carnal Adolfo, volvernos cómplices (nunca lo habíamos sido como este año y estoy refeliz por ello) y reírnos en silencio a causa de la habitación matrimonial de mi primo, cuyo estilo “renacentista-tapatío-rococó” puede dar tema para largos ratos de cotilleo y mofa... (carrilla sana, queremos a mi primo).

-Chatear con July en domingo.

-Dormir dos horas en los jardines del ITESO.

-Que el Barcelona meta goles a lo pendejo.

-Leer Asfixia de Chuck Palahniuk.

-Chelear y filosofar con Julia y Marijou un día cualquiera entre semana e irte a dormir con esa sabrosa sensación en la panza provocada por las amigotas que tienes.

-Visitar el Festival de la Cerveza con el Ricardo, toparme con banda que hace años no veía y decir todos juntos: “¡saluuuuud! ¡¡¡Que chingue a su madre el gobierno del PAAAAN!!!”

-Comer gratis en Karne Garibaldi (quesadillas incluidas).

-Que se haya terminado el putí...mo horario de verano.

-Ver a MGMT en vivo!

-Escuchar una canción una y otra vez…



Estar de malas es:

-Ver que aún existe gente que cree que la guerra contra el narco que promueve el amado Felipe Calderón se puede ganar.

-Ver un partido de los Pumas.

-Tener que pagar la afinación del coche.

-Que mi pinche conexión a Internet se ponga mamona a cada rato.

-Que el euro haya subido tanto. ¡Coooooño!

-Darse cuenta de que algunos colegas profes tienen la ortografía de un tianguero (con perdón de los tiangueros).

-Cortarme chueco el cabello. Mi disculpa es: ¡no tengo ojos en la nuca chingado!

-Perder todos los partidos con mi equipito (sí, equipito) de la universidad.

-Leer la prensa local. Pobrecita ella, tan feíta, tan mal escrita, tan pueblerina... (suspiro).

-Y creo que ya… por esta semana.

viernes, 17 de octubre de 2008

… it’s already gone

No puedo. Solía pensar que sí, pero no. Cada bocanada de aire que tomo corresponde a otro momento de mi vida que se ha ido para siempre. Igual que las fotos que conservo o los escritos que desesperada -y a veces hasta arrogantemente- construyo y pienso que me permitirán capturar lo que sucede en mi existencia. Me engañaba: no puedo capturar ni controlar la potencia de la vida, su azar, su incertidumbre, su horror o su belleza, no al nivel que yo ingenuamente pensaba que podía.


“You can’t take a picture of this, it’s already gone”.

Estamos en el último episodio de Six Feet Under y Nate le suelta a su hermana (ya muerto el muy hijo de puta) esta enorme piedra.
Sí, Nate hablaba con Claire, pero como me sucedió a lo largo de toda la serie con unos y otros personajes, sentí como si el primogénito de los Fisher me la soltara a mí (por eso lo de "hijo de puta").

Esto, entre tantas y tantas cosas más, fue lo que me fascinó de uno de los espectáculos más incisivos, humanos y emocionantes con los que me he topado en mi vida (a la par de cualquier libro de los escritores “más acá” que se puedan imaginar): el hecho de sentir que en cada episodio, cada 5 ó 10 minutos, alguien se acordaba de mí, de lo que había pensado, sentido, sufrido o disfrutado hace un mes, hace un año o hace 15 años.

Había momentos en los que las coincidencias llegaban a un punto en el que sentía la necesidad de voltear hacia atrás -creyendo que entraría en un alucine muy al estilo de la serie- para toparme cara a cara con los guionistas y pedirles, no, demandarles que dejaran de investigar sobre mi vida, mis amigos, mis romances, mis inseguridades y mis perversiones. “Cabrones”, pensé más de una vez… “genios”, pensé casi siempre.

Tres meses tardé en acabar las cinco temporadas de Six Feet...; tres meses de cagarme de la risa; de llorar varia, varia vez; de emocionarme ante un reencuentro u observar las decisiones (buenas y malas) tomadas desde el fondo del corazón; de lanzar libros y periódicos a medio leer debajo de las sábanas mientras buscaba el control de la tele y sí, tres meses de enfrentarme a un viejo y nada resuelto miedo: la certeza de que… ¿qué creen? Moriré. Y morirán los que amo. Y no hay nada que pueda hacer al respecto.

Pero no pasa nada, porque hoy, a las 17:09 horas de este viernes 17 de octubre de 2008 todos estamos vivos, todos los que acabo de mencionar. Todos. Y, sin estúpidas moralejas de por medio, la serie me dijo algo así como: aprovéchalos...

Baste decir que, con la prodigiosa secuencia final de esta pequeña obra de arte, los ojos se me limpiaron… en más de un sentido.

Que la vea quien quiera:

sábado, 11 de octubre de 2008

Canción en plural; todos están invitados

Nunca he sufrido la muerte de alguien cercano, alguien realmente cercano a quien haya amado y fuera a extrañar.

Mis abuelos paternos murieron cuando tenía 6 y su funeral tuvo más el aire de haber sido un día de campo en un parque muy, muy extraño. Las lágrimas que seguramente corrieron alrededor de mí no me afectaron, no las recuerdo. Apenas recuerdo a mi padre triste, pensativo, abrazado a muchas personas durante largo tiempo. Y sí, algo se rompió en él, era inevitable.

Apenas pienso en la pérdida que él ya experimentó y los escalofríos vienen de inmediato a mi cuerpo, me entra el terror, a veces el pánico, y rápido trato de pensar en otra cosa (algo que ahora me resulta imposible y es una mierda). No estoy listo, ni tengo ganas de estar listo. No ahora.

Esto es lo malo de estar enganchado a Six Feet Under… piensas en la muerte todo el tiempo. Pero lo genial es que TAMBIÉN piensas en la vida todo el tiempo, y creo que pocas veces había hecho ambas cosas con tanta frecuencia como lo hago en esta época.

Hace algunos días escribí sobre mosaicos. Hoy vi cómo los Fisher (si no la han visto, es su pedo) montaban una alucinante sinfonía de imágenes -otra pieza colectiva que, como los mosaicos, no puede entenderse sin la participación de muchas piezas- que me erizó la espalda. Porque… porque en la escena que tienen aquí, la gente canta en plural; canta pidiendo ayuda, pero no limosna; canta para entender, pero no todo; le canta a la duda, porque sin ella todo sería predecible y aburrido; le canta a los que ama, pidiendo nunca herirlos; le canta a lo oscuridad, porque sin ella, ¿quién sería capaz de ver lo iluminado?



Calling all angels
calling all angels
walk me through this one
don't leave me alone
calling all angels
calling all angels
we're cryin' and we're hurtin'
and we're not sure why...

And every day you gaze upon the sunset
with such love and intensity
why it's...it's almost as if
if you could only crack the code
then you'd finally understand what this all means

But if you could...do you think you would
trade it in
all the pain and suffering?
ah, but then you'd miss
the beauty of the light upon this earth
and the sweetness of the leaving

Calling all angels
calling all angels
walk me through this one
don't leave me alone
callin' all angels
callin' all angels
we're tryin'
we're hopin'
we're hurtin'
we're lovin'
we're cryin'
we're callin'
'cause we're not sure how this goes

viernes, 3 de octubre de 2008

Calderón, Calderón, Calderón... eres un hijo de puta


Amable lector, amable lectora: disculpen el título de este post, pero hace años que no presenciaba algo tan indignante como la Presidencia de Felipe Calderón Hinojosa, miembro del PAN, grandísimo hijo de puta de 46 años que gobierna México.


Les cuento su última canallada... en la entrega del Premio Nacional de la Juventud, un estudiante le gritó: "¡ESPURIO!" Aquí el VIDEO.

Calderón, con la cara de imbécil que lo caracteriza, le respondió: "Nuestro país necesita mexicanos como usted, que puedan hablar con toda libertad".

Cuando terminó el acto, el Estado Mayor Presidencial agarró al estudiante gritón, lo trepó a una patrulla y se lo llevó derechito a los separos policiacos, SIN CARGOS de por medio y SIN que los policías supieran explicar por qué habían detenido al "libre" joven mexicano.




Felipe Calderón Hinojosa, eres un Hijo de Puta.