lunes, 30 de julio de 2007

Se acabó el apagón


¡Ah cómo me tardo en escribir en este blog! Soy un huevón, lo sé, y además un huevón bastante inseguro con lo que va a postear..."¿valdrá la pena decir esto que viví hoy?" Pero como casi todo ayuno termina (hasta el de Gandhi) vuelvo a redactar algo en este empolvado blog. El título simplemente responde a una analogía que hago con el PEOR apagón que ha sufrido Barcelona en décadas, el cual a mí no me tocó, pero fue capaz de voltear de cabeza a casi la mitad de la ciudad durante más de una semana (y aún hay quejas).
Los barceloneses se rasgan las vestiduras al grito de: "¡¡¡ Somos una ciudad de mierda, no puede ser que ocurran cosas así en una capital europea como ésta, estamos como en el Tercer Mundo, Madrid no nos da dinero para arreglar nuestros cablecitos de luuuuuz!!!". Si supieran cómo es el tercer mundo...

El caso es que el apagón deja secuelas. Pescados echados a perder, malos humores, bares con temor de volver a sufrir pérdida de clientes por no tener las birras bien frías y lo más curioso: decenas de generadores de electricidad espectacularmente feos, ruidosos y faltos de toda estética urbana: son unos cacharros enormes que hacen "RUUUUUUUUUUUU!" todo el día para proveer de energía eléctrica a hogares y comercios. Woody Allen, quien rueda por acá su peli, parece no haber sufrido el apagón, que yo sepa claro. Lo que sí ha sufrido (junto a la Scarlett) es el acoso permanente de hordas y hordas de periodistas y turistas. JA, y se vino aquí a rodar tranquilo, según él.

El apagón pasó, y justo después de él llegó el calor pastoso, ése que se sube por la entrepierna, tan propio de esta ciudad. No me quejo, ya hacía falta sudar un poco, aunque tristemente tengo que ducharme más seguido, cosa que desde hace 28 años (desde que mis padres dejaron de ayudarme) odio.

Y así, con extremidades y espalda pegajosas, con cerveza en mano y cabeza hecha un revoltijo por razones varias que tienen que ver más con el corazón, escribo esto. No tengo más que dudas respecto a lo que viene (sentimentalmente hablando), pero me gusta estar instalado en una situación tan absolutamente desconocida para mí, es decir, la incertidumbre absoluta, pegajosa como el calor mediterráneo, correosa y difícil de quitar. Qué más da! Si de eso se trata el amor, pues que venga.

Hoy leí una maravillosa cita de Albert Camus, la cual me tranquilizó cabeza, cuerpo y corazón, y con ella cierro:

"No ser amados es una simple desventura; la verdadera desgracia es no amar".

He amado y lo sigo haciendo, ergo, no soy tan desgraciado.


martes, 26 de junio de 2007

Y nos dieron los 30...


Desde que tenía 29 años que no escribía en mi blog, puff. Ya pasé el famoso trance de los 30, los cuales no llegaron tan mal como lo imaginé durante casi todo el último año. Quiero decir, es imposible no cambiar de década sin sentarse a preguntar: ¿por qué hago lo que hago, vivo dónde vivo, quiero lo que quiero, dejo lo que dejo, busco lo que busco? Pero siempre lo he hecho y creo que siempre lo haré; soy un ser ansioso, inconforme, indeciso y aprehensivo, qué le voy a hacer.

Lo que sí es verdad es que la gente que me rodeó en estos días fue un enorme colchón, un aliento que no me deja de sorprender, que me hace pensar una y otra vez de dónde ha venido la enorme suerte que tengo al contar con tanta gente tan valiosa a mi alrededor...son una segunda familia que, mientras por dentro podía estar sintiéndome solo, triste y hasta deprimido, me hizo reír largamente, como pocos cumpleaños recuerdo. Y es que el asunto no terminó el 22, sino que se alargó hasta el 24 gracias a la verbena playera de Sant Joan, tan popular por tierras catalanas y en la que un divertido ácido cortesía del Diego y una hilarante charla de horas y horas con Chary, Luis, Laura y el ya mencionado, me ayudaron a presenciar, como hace mucho que no hacía, una puesta de sol con la sonrisa puesta por toda la cara...mis 30 llegaron al lado de algunas de las mejores personas que han poblado el planeta (hablo de los dos días).

Gracias a todos y a todas los que estuvieron, las llamadas, los abrazos, los correos, los mensajes... Ausentes siempre habrá, porque uno así lo buscó o porque simplemente no tocaba que estuvieran en ese momento de mi vida (siento el melodramatismo, pero así me salió la frase). Cualquiera que sea la razón, mis recuerdos también se posaron largamente sobre esas ausencias, porque sin duda son ya una parte irremplazable de lo que soy ahora y de lo que seré hasta el día que toque despedirme...


Pie de foto. ¿Cumplí 30? Ah, es que lo recuerdo todo tan borroso...

jueves, 24 de mayo de 2007

Ya me acordé


Hay días que no son como son por casualidad, y hoy es uno de ésos. Hoy recordé muchas cosas, muchas cosas que tenía olvidadas ¿Por qué?, ni idea. Puede ser cobardía, pereza, apatía..., qué se yo, qué me importa, las recordé -para ser más preciso me ayudaron a recordarlas-, y ya está.

Recordé lo maravilloso que puede ser el periodismo, lo maravilloso que puede ser comunicarte con alguien, contarle lo que amas, lo que te indigna, lo que te divierte y que ese alguien ame, se indigne y se ría contigo. ¿Qué más podría pedir de un trabajo, si es que se le puede llamar trabajo?

El recuerdo de lo que acabo de decir (qué putada que lo hubiera olvidado, pero así me sentía), fue desempolvado por dos extraordinarios sujetos, dos peruanos que providencialmente aterrizaron en la Universidad para hablar de la escritura, de la curiosidad, del amor por las palabras, de todo lo que apesta en el mundo, pero también de todo lo que huele a vida, y de cómo eso que apesta y eso que huele tan bien vale la pena ser narrado, porque todo forma parte de lo mismo, de nosotros y de los que se sientan a nuestro lado en el Metro o de los que nos dan un codazo por las calles, o de las desconocidas que nos regalan una tarde nublada inolvidable con una simple mirada que ni siquiera va dirigida a ti, sino a su reloj.

Los peruanos, sí, ya voy, ya voy. Uno se apellida Chang y el otro Angulo, no diré más, no veo la necesidad. Una vez que terminé de charlar con ellos me han escupido literalmente del campus de la universidad hacia Barcelona con el pecho hinchado de oxígeno, la cabeza repleta de ideas, adornado todo con una sonrisa idiota y unos ánimos por ver, oler, escuchar y escribir que hace mucho tiempo no experimentaba. ¿Cómo lo explico? Es estar parado (en este caso fuera del Café Zurich, tantas veces punto de encuentro en mi vida) mirando hacia el frente y, sin razón alguna, girar rápidamente hacia atrás y fijar tus ojos en la primera mujer que veas, sólo por darte el gusto de saber que ella estaba ahí, cerca de ti justo en ese instante. Y que no olvidarás el momento.

Cojo la bicicleta, me topo con argentinos que hablan del Bicing, el nuevo proyecto de la ciudad para que la gente se mueva a sus anchas en dos ruedas por una módica cantidad; me topo con árabes que disfrutan del poco sol que le queda a Barcelona a las 8 de la noche; me topo con una esbelta y bellísima negra que espera cruzar la Gran Vía; me topo con una señora que ha sacado a pasear a su perro; me topo con un tráfico pesado; me topo con una vecina de lo más amable que detiene la puerta para que pase mi bicicleta, y al llegar a casa me topo con Bertolucci y su entrañable The Dreamers, película que se aparece ante mí por primera vez y me roba la noche.

Primero por Eva Green, un descubrimiento impagable; segundo, porque el idealismo tan adolescente, virginal y sensual de quienes en ella aparecen (Francia, mayo del 68) me viene bien, se hermana con el ánimo que fui adquiriendo a lo largo del día. Y como remate, me trae un último recuerdo (la escuché más de una vez en Radio Juventud cuando mi madre preparaba el desayuno los fines de semana) que me manda a dormir con una sonrisa y una añoranza por lo todo amado y lo no amado: "Tous les garçons et les filles...", "y los ojos con los ojos, y las manos con las manos...". Qué canción.
Sí, hoy también recordé cómo se escapan dos o tres lágrimas.

Pie de foto. La vida puede parecerse a Eva.




sábado, 12 de mayo de 2007

Ignition


Unos ojos cansados, una boca seca, insatisfecha. Un concierto detrás de mí, una noche de electrónica y guitarras compartidas con aquellos y aquellas que lo catapultan al lugar de todos los recuerdos que cuando aparecen te roban una sonrisa, no importando ni cuando ni dónde brinque ese recuerdo.

Me leyeron la cartilla esta semana, en una barra, con dos cañas (deberían patentar esta manera de leerle la cartilla a la gente), en un barrio donde nunca había estado y me gustó, Sant Andreu. Muchas cosas cayeron en su lugar; no todas, claro está, pero, en serio, ¿quién quiere que todas las cosas con las que malabareamos día a día caigan en su lugar?

A veces es bueno que las pelotas se te caigan al piso; que rompas los huevos en la cocina,; que mees fuera de la taza; que te sangren las encías; que tengas frío cuando todos a tu alrededor tienen calor; que quieras ese calor para ti; que no te conformes con la belleza que te rodea (nuna suficiente, nunca justa, nunca bien distribuida. ¡Por dios!, la cantidad de ejemplos que había de esto bailando con Ladytron)... sí, a veces todo esto es bueno, sobre todo cuando en tu cabeza las ideas se te acumulan hasta el hartazgo y te exigen (las muy descocadas) que les des salida, que las pongas en su sitio y te dejes de tonterías.

Vámonos a la calle, tomemos unas cervezas, escuchemos mucha música, veamos mucho cine y hablemos con los amigos, a ver si así las pinches ideas van encontrando poco a poco -solitas, que ya bastante maduritas están-, sus salidas.

¡Ah cuánto y cuán necesario sol! Fanático como solía ser de los climas fríos, y mejor si se acompañaban con un romántico nublado, deseo, es más, necesito ir mutando los términos.

Es hora de acercarse al calor, de redescubrir el fuego y de quemarse con él. Faltaría más en un mundo que sufre ya un "calentamiento global", así que no podemos contradecir a la Madre Naturaleza..., ¿alguien quiere más pruebas?



martes, 8 de mayo de 2007

Enrique no, Enriki


Era irresistible. "Enriki" es el nombre de un ritual japonés bastante psycho en el que una manada de chicas, en abrumadora mayoría, se arrastra por debajo de un minúsculo túnel (llamado el Túnel de los deseos de las mujeres japonesas) para pedir mejor suerte en el amor. Ojo, mejor suerte quiere decir que las que pasan por ese tunel piden amor y desamor por igual: "por favor, haz que me quiera ese bastardo" o bien, "por favor, haz que me deje ese bastardo".

Que mi nombre suene tan extrañamente parecido a un asuntillo oriental en el que la cosa del amor es tan..., cómo decirlo, voluble, contradictoria, puede que no sea una casualidad, pero bueno, tampoco es que esta noche me quiera romper la cabeza pensando en coincidencias.

Es oficial. Obtuve el perdón de mi Universidad. Todos los errores administrativos que cometí y estuvieron a punto de hacer que mi beca volara fueron condonados, y ahora, integrado, con despacho y toda la cosa, estoy permanentemente vigilado y a prueba: me gusta esa sensación, espero que no se tense demasiado la cuerda.

La cosa camina. Mañana tengo mi primera entrevista con un señorito amante de los blogs y demás artilugios de comunicación y contacto entre las personas, entrevista que será publicada en la Web de mi Departamento, el H. Departament de Periodisme de la UAB. Emocionado estoy, cómo no, vuelvo a lo mío, al cara a cara, porque eso de estar metido tanto tiempo en los libros teóricos sobre el periodismo es muy bueno, pero hay cosas más emocionantes, que ni qué.

¿Cansado?, un poco, cómo no, pero con ganas de cansarme vamos, que ya me hacía falta esta disciplina, este despertar legañoso, ansioso de una ducha, un café, un periódico y una mirada cómplice de sueño y risa coqueta en el tren. Sin olvidar la muy agradable sensación de recibir temprano sobre la cara el aire frío de las mañanas de este mayo barcelonés mientras me acerco con la bicicleta a Plaça Catalunya.

Las cosas van bien, espero ser lo suficientemente paciente y dedicado para mantenerlas así. Julia está en la ciudad, gracias a Dios está en la ciudad, la completa en más de un sentido; Fabio y Lulú a punto de ser padres (China!, quiero meter comentarios en tu Blog y no puedo, me lleva la chingada); Sheyra acaba de cumplir 26, tiene a su Buen Alemán y se le ve feliz a la cabrona; la Mariana recupera poco a poco una sonrisa varios meses apagada; Luis y Chary ponen muy en alto los conceptos "cocina mexicana" y "Amistad", al tiempo que luchan por sobrevivir a la monotonía de los rostros, las voces y los gritos de "¡mil pelas!" que suelen invadir su Chico Chango; Faba y Diego vuelan hacia Madrid para presentar, así nomás como se oye, su colaboración en un libro sobre Werner Herzog, obra de uno de los gallos de la teoría fílmica en Spain... A'i Madre!, Ahí Dieguet! (Léase con tono de admiración profunda a cargo de Gordolfo Gelatino)

El movimiento sigue, nunca se paró del todo, pero vaya que se atascó; y lo peor es que sin que uno se diera cuenta.
En la foto pueden ver el famoso túnel por el que se arrastran las japonesas.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Rómulo y Rémolo



Se para uno (yo, usted) en la Ciudad Eterna y sólo tiene que ser paciente, abrir bien ojos y oídos y dejarse acompañar por la gente adecuada: Roma le recetará, sin previo aviso y de un momento a otro ¡sí, a usted señor, a usted señora!, una de esas postales visuales o verbales que recordará durante toda su vida.

La primera, inolvidable, cortesía de Andrea, El Anfitrión, según mi diccionario particular:

Estaba un día el Berlusconi como anfitrión de una serie de bienhechores jefes de Estado europeos en una de esas cumbres chidas, chidas que se organizan por todo el mundo, cuando de repente los planta frente a la célebre estatua de la Loba Romana amamantando a dos pequeñajos que, abandonados a la buena de Dios por su despreocupada madre, tuvieron que ser recogidos por la noble bestia y de cuyos nombres se derivó el de la urbe que nos ocupa.

¿Cómo es que se llamaban aquellos nenes?

Pues para Silvio Berlusconi nada más y nada menos que "Rómulo y Rémolo". Así, de un putazo verbal y frente a los ojos pizpiretos de Chirac, Blair y demás visitantes distinguidos, el ex número 1 de Italia borró de la historia al bueno de Remo sin que nadie lo corrigiera. Tipazo.

Ah, la historia, tan endeble y caprichosa ella, tan promiscua y decidida a dejarse conquistar por el primero que pasa y la hace suya..., cuántas historias como ésta nos habrán contado los Berlusconis del pasado y del presente, tan falsas como seductoras, pero a quién le importa si están bien contadas y nos sirven para, al fin y al cabo, dar con un nombre como el de Roma, Amor al revés (observación harto ñoña, aunque cierta e irresistible).

Y hablando de las postales visuales, ahí tienen que va un mexicano con la cabeza mirando hacia arriba todo el tiempo, intentando no perder los detalles de la arquitectura monumental que habita este rincón del mundo (los imperios han de asustar primero, lo demás es pan comido), excepto cuando las elegantes romanas pasan por los lados. La clase romana camina por las calles con la soltura de una modelo en pasarela, segura, sabedora de que la están mirando y de que se ponga lo que se ponga, haga el clima que haga, el encanto no se cae ni un momento.

¡Rápido! Mencione tres películas que le recuerden a Roma. Envíe sus respuestas a este blog y comparta con su servidor el amplio imaginario que acompaña a la ciudad que cada dos por tres visitaban Astérix y Obélix para darles una paseada a esos romanos "que están locos".

Y sí que lo están: mezcle el tráfico del DF con las ruinas de Monte Albán, Chichén Itza y Palenque, el humor de un fayuquero de Tepito manejando por Insurgentes, eso sí, sin llegar a los madrazos cuando alguien se le atraviesa con su moto, pero igualmente mentando madres en italiano a todo pulmón. Si ya mezcló todo esto y es mexicano y ha estado en el DF y ha visto las ruinas antes mencionadas, tendrá una idea, tendrá la versión mexicana de Roma.

Perderse en Roma no es difícil, y me refiero a perderse en el MÁS amplio sentido del verbo. Ésta reflexión es cortesía de Helena y ejemplifica lo dicho: "Cuando no sabes llegar a algún sitio te dicen que todos los caminos llevan a Roma, y todo bien..., ¡pero qué coño haces cuando estás dentro de Roma!"

Coliseo y fuentes más viejas que Cristo; pizzas de cuatro de la mañana y estreñimientos "pasteros" (provocados por tanta pasta pues); río inmundo y la cámarametralladora de Andrea; quesos insuperables y la mordacidad de Helena; Pablo y sus imitaciones de las estatuas vaticanas...el Vaticano, ufff, qué lugar tan lujurioso, candente, erótico, sangriento, intimidador, decadente, digno de un texto aparte que ya leerán aquí próximamente, cuando haya sido capaz de digerir tantas caras de santos compungidos y rodeados de mármol y orito a granel.

¡Salve, Roma!, ¡Ave César, Blogitori te salutant!

lunes, 16 de abril de 2007

Un lunes...


...repuse la cámara fotográfica que me robaron en mi trayecto de regreso Guadalajara-Barcelona. Diego comentó acertadamente que aquella cámara perdida está en manos de alguien que la necesitaba más que yo. En fin, por algo pasan las cosas, y quiero ser de los que creen en el desapego a las cosas materiales; me cuesta, pero quiero ser, al cabo que ni tengo tanto a lo que aferrarme. Tengo una cámara mejor que la anterior, eso que ni qué, (está chida mi Nikon) y el haberla comprado me produjo una sabrosa alegría vespertina (que eclipsó el recuerdo del robo), alegría que se prolongó con la llamada de Fabiola y el ya mencionado Diego, puestos para echarse una chela en el primer día sabroso que tenemos en abril.
Animado por la nueva adquisición y una mezcla de café y cebada, estrené por el centro de la ciudad el nuevo juguete; quiero dejar constancia visual de mi paso por estos lares, y la neta es que lo que está haciendo la Mariana en su blog es el germen de este gustillo por fotografiar lo andado y paseado.
En ésas estaba, fotografiando algunas piezas arquitectónicas de las que lo hacen a uno levantar la cabeza durante un rato -y en Barcelona no son pocas-, y que además se pueden encontrar por todos lados, no sólo en las rutas turísticas tan populares entre las tropas asiáticas y nordeuropeas que abarrotan calles y plazas, cuando me topé con un juego de imágenes facilón: el anucio luminoso de la entrada a la estación de Metro de Passeig de Gràcia acompañando la agraciada cara de Halle Berry. Avisé, la relación era facilona, pero bueno, si hemos de transitar por tantos y tantos paseos de Gràcia o DesGràcia (jojojo, empeoro el chiste), mejor que sea acompañados de rostros así ¿no?
Lo único que pido es que cuando se me aparezca un rostro así (acompañado de otros atributos más allá de lo físico, claro está), no ponga yo la cara de imbécil que ostenta Bruce Willis y sepa dejarme llevar por ella. Los ojos no mienten, hagámosles caso.
Todo hasta aquí parece indicar una tarde bucólica, ligera y reconfortante después de tantos días de lluvia y desinfle emocional, y efectivamente lo era. Lo fue hasta que, llegando a casa, instalando los programas para poder bajar las fotos tomadas durante la tarde, me encuentro con la "mayor matanza estudiantil en Estados Unidos"....33 muertos a tiros a manos de un estudiante en el Virginia Tech...Bush "horrorizado" por el tiroteo...la policía sin pistas de lo que llevó al asesino a matar a 32 (cifra preliminar) y después meterse un tiro...la comunidad estadounidense consternada y en shock...este lunes los judíos conmemoran el aniversario del Holocausto, donde murieron seis millones de personas...en Irak hubo por lo menos otras tres decenas de asesinados...la policía de Virginia seguía sin pistas de lo que empujó al tirador...son las 00:10 del martes 17 de abril y yo ya me voy...Julia llega a Barcelona en menos de tres días...estoy feliz, pero...Todo esto en un lunes...

lunes, 5 de marzo de 2007

Darwin, eres bueno


Miren nomás la galería hecha por Charles al resumir el cúmulo de emociones que somos capaces de experimentar los humanos..., ¿cuál es cuál? ¿mi cara le hubiera interesado para ser incluida?

domingo, 4 de marzo de 2007

De bajadita

Ya sabemos que uno no decide dónde nace, pero sí dónde quiere morir, o por lo menos es un derecho que deberían de tener todos los individuos en este planeta, todos, aunque cada que abro el periódico me doy cuenta que este derecho es arrebatado una y otra vez en países de la A a la Z.

Yo aún no lo decido. Lo que sí es verdad es que viniendo de bajadita esta noche desde el barrio de Gràcia hasta mi morada eixamplera, mi MP3, colocado obviamente en Random (lo que caiga es bueno) me puso en los oídos "Mediterráneo" de Serrat, y sí, me dio emoción escucharla viendo a la ciudad con semejante soundtrack de fondo.

Adoro la sensación de ir sin esfuerzo bajando por las calles sobre las dos ruedas de mi bicicleta, es, cómo decirlo, un traslado sin esfuerzo, como pocos a los que tenemos acceso los seres humanos, creo yo, o como los que por decreto deberíamos de tener, otra vez, todos.

Las pendientes tomadas así, de bajadita en bicicleta, libres, a tu aire, sólo te piden una cosa a cambio: equilibrio. ¿Ven por dónde va la analogía, la metáfora, eh? Quiero pensar que más que esfuerzos cargados de sentimientos de bienestar que tienen qué ver más con las ideas catolicistas más rancias referentes a la ganancia a través del dolor están pasados de moda, o por lo menos en discreta retirada.

Respecto al equilibrio, ahora hay poco dentro de quien esto escribe, por si hacía falta la aclaración; demasiadas rutas en qué pensar y nula confianza en la brújula integrada desde la fábrica.

Somos más hedonistas, cómo no, y más dados a la búsqueda de placeres rápidos, inmediatos, no culposos, de fácil digestión, y de esto dan cuenta encuestas, suscripciones a la alza a sistemas de TV de pago, ventas descomunales de consolas a lo Playstation,el buen Youtube, el incremento de los divorcios, sociólogos, científicos, ecologistas, cajeras, vendedores de lotería, en fin.

Y qué le vamos a hacer, cómo nos atreveríamos a juzgar a una persona que opte por esta vía, ¿cómo vamos a tomarnos el tiempo de fijarnos en los caprichos del de al lado?, ¿con qué cara cualquiera de nosotros puede erigirse en juez, fiscal o predicador cuando frente a nuestras narices, todas las narices de la tierra, la aplastante realidad que veo cada día en las noticias y en la misma esquina de mi departamento sólo habla de límites, esperanzas o expectativas borradas, dinamitadas hace décadas?

Todo está permitido: una guerra, reality con Paris, un país sin presidente, una vajilla china de 5 euros, y, en poco tiempo, "robots que sabrán reconocer las emociones humanas e interactuar con ellas", verídico, leído en El País..., como entre nosotros no pudimos, alguien tiene que hacerlo, y si a la hora de estar en desacuerdo con ese alguien, (¿algo?) no estamos de acuerdo, no hay que dejarlo, serle infiel, matarlo o hacerle cambiar de opinión, sólo hay que apagarlo.

Las reglas cambiaron y nadie hizo nada por evitarlo, así que a jugar con ellas.

Ya no seguiré por aquí, hoy no puedo.

Nota al pie: Lo pongo por escrito. Confío en que el martes estaré de buenas por la noche-noche. Esperemos que Liverpool caiga y los "mediterráneos" se impongan a los "shelovesyousyeyeye!"











Los robots de porvenir sabrán reconocer las emociones humanas e interactuar con ellas.

sábado, 3 de marzo de 2007

Tres, cuatro, cinco pistas...

Sé que la analogía es vieja, simplona y tan ordinaria que hasta la Maldita Vecindad
-bandita chilanga que se ahogó en su propio vómito skafunkerorockerillodanzonero-, la utilizó para comparar a la Ciudad de México con un circo.

Pero bueno, funciona, es fácil de entender. Esa sensación de estar participando en un circo no de tres, sino de cuatro, diez, cientos de pistas que se mueven al unísono y tú eres capaz de ver casi en su totalidad es la única que se me ocurre ahora para reseñar lo más selecto ocurrido en las últimas semanas de esta vida.

Veamos: Maratón de Barcelona dominical, yo invitado a grabar en video la hazaña de un paisano mexicano que dominará durante 10 kilómetros una pelotita, la cual no deberá tocar el suelo barcelonés y entonces le será otorgado el aplauso del respetable y algún que otro patrocinio.

Este "Dominator" del Siglo 21 no tiene armas de destrucción masiva que no sean sus piernitas y un ego que no le permite abordar otros temas que no sean élysupelota, mipelotayyo, lapelotaymiser, mismaravillosaspiernasquenodejancaerlapelota y Maradonajamáslogróhacerloqueyohacía.

Tan incalificable personaje fue conocido por un servidor en el bar/restaurante de unos grandes amigos cuando llegó a las BCNS a vivir al piso del hijo -sí, sí, uno de los hijos-, de Los Tigres del Norte (ah verdad, circo o no circo?), quien presto a estudiar música lejos de su natal Caaaalifornia (homenaje a esa ñoñísima marca de ropa de mi primera juventud) se hizo acompañar del guardaespaldas/niñera más divertido que debe habitar este planeta, ja..., es que hay que paladear sus aguijonazos sinaloeneros y su insaciable barriga (15 cervezas por noche, sin tambalearse) y su permanente afán, no compartido por su protegido, de conocer los rincones más alucinoeróticos de Barcelona.

En la pista de cuyo número no quiero acordarme, tenemos al malabarista principal de esta baratísima versión del Cirque du Soleil, tratando a toda costa de no dejar caer sus maltrechas emociones y ser abucheado por los espectadores, quienes atónitos pero igualmente crueles, serían capaces de voltear la mirada hacia otro lado en cuanto la primera pelotita, (perdón, emoción) se fuera al suelo y entonces pasar a ver al...Domador de leones!

Sorpresa! El mismo malabarista ha dejado su traje de arlequín y mete su cabezota en las fauces más de un felino (o felina) depredadores de largos y afilados colmillos, altamente mortíferos si no se cuida la distacia con ellos y que no dudarán en mordisquear la orejita de nuestro antihéroe hasta lograr en él dos cosas: o que implore por una rápida deglutación o por un aún más rápido y efímero beso con lengua incluida. Es que estas fieras es mejor verlas desde lejos, pero no, ahí va el cirquerito, tan dado a recibir las luces y los aplausos y todo eso, ay.

Tigres -del Norte claro-, malabaristas de pies y manos, gatitas y gatotas de grandes fauces, payasos, uff, cuántos payasos (quiero que cuando pensemos en payasos pensemos en John Malkovich en Shadows and Fog), música, maratones, calor prematuro y uno que nomás pasa de pista en pista, como un Dante cualquiera de círculo en círculo, sin saber cuándo le tocará el aplauso final y definitivo, el que lo hará pedir el retiro de este mundo farandulesco e inestable y le guiará finalmente ya no a una casa rodante, sino a una casa fija, con televisión por cable, Internet a todo lo que da, cochecito y cositas buenas en el refri..., nevera pues.

Gran circo es esta ciudad, ajá, ajá.